IDC Games · 2019-12-04
Frostpunk
No es fácil ser el caudillo de un asentamiento postapocalíptico en un mundo helado. Frostpunk nos pone en la piel de un dirigente que controla una urbe que lucha por la supervivencia. Aquí cada grado de temperatura cuenta. Los ciudadanos no trabajarán si tienen frio o hambre y las estructuras n
No es fácil ser el caudillo de un asentamiento postapocalíptico en un mundo helado.
Frostpunk nos pone en la piel de un dirigente que controla una urbe que lucha por la supervivencia. Aquí cada grado de temperatura cuenta. Los ciudadanos no trabajarán si tienen frio o hambre y las estructuras no funcionarán correctamente.
Nuestra misión es hacer llegar el calor y la comida, controlar los horarios de trabajo, aprobar leyes y sofocar revueltas entre otras muchas cosas. Frostpunk es por tanto un City Builder, pero también es un juego de supervivencia social además de muy exigente. Se nos plantearán de manera continua decisiones con consecuencias y situaciones en las que sentiremos su profundidad moral. Aquí es cuando esta obra de ingeniería social despega obteniendo del jugador una implicación emocional que crece y llega a las más altas cotas cuando el juego nos plantea decisiones de peso que van a afectar a toda nuestra colonia. Por ejemplo, decidir si los trabajadores heridos por accidente deben ser sacrificados o situados en trabajaos más aptos para ellos, si los niños deben trabajar o no, si los turnos serán de más de 12 horas... Estas decisiones tendrán enormes consecuencias a nivel económico y social y ninguna de ellas está exenta de ventajas e inconvenientes.
Frostpunk se siente cómodo moviéndose en esta franja de grises en la toma de decisiones con la que nos empuja continuamente a formar parte de la historia y el devenir de nuestra ciudad. ¡Uno de los grandes!
Reseña: Diego Gabaldón García