IDC Games · 2026-02-19
Worms W.M.D
Hablar de Worms es hablar de una de las sagas más queridas del multijugador por turnos. Desde los años 90, los g
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Hablar de Worms es hablar de una de las sagas más queridas del multijugador por turnos. Desde los años 90, los gusanos armados hasta los dientes han sido sinónimo de partidas caóticas, risas aseguradas y estrategias tan brillantes como absurdas. Tras varias entregas que experimentaron con el 3D y fórmulas menos acertadas, Worms W.M.D llega como una vuelta consciente a las raíces, recuperando el 2D clásico y añadiendo nuevas capas estratégicas que refrescan la fórmula sin traicionar su esencia.
Team17 sabía que aquí no valían medias tintas: los fans pedían un Worms tradicional, pero con ideas nuevas que justificaran su existencia. El resultado es una de las entregas más completas, sólidas y divertidas de toda la franquicia.
Jugabilidad: turnos, destrucción y decisiones milimétricas
La base jugable de Worms W.M.D sigue siendo la de siempre: combates por turnos entre equipos de gusanos en escenarios destructibles, donde cada acción puede cambiar radicalmente el curso de la partida. Moverse, apuntar, disparar y rezar para que el viento no arruine tu plan sigue siendo parte del ADN de la saga.
La gran diferencia está en cómo el juego introduce nuevos elementos tácticos sin complicar la experiencia. El ritmo sigue siendo ágil, pero ahora cada turno exige pensar un poco más. No basta con lanzar la bazuca más grande: hay que posicionarse bien, aprovechar el entorno y anticipar la respuesta del rival.
El sistema de control es preciso y accesible, tanto con mando como con teclado y ratón, lo que permite partidas competitivas sin fricciones técnicas. La física, siempre fundamental en Worms, se siente más pulida que nunca.
Vehículos y edificios: el gran cambio estratégico
La gran novedad de Worms W.M.D es la introducción de vehículos pilotables y edificios utilizables. Tanques, helicópteros y mechas entran en juego como herramientas tácticas de enorme poder, capaces de cambiar el equilibrio de una partida en segundos.
Los vehículos no solo sirven para atacar, sino también para proteger a tus gusanos, desplazarte con rapidez o controlar zonas clave del mapa. Eso sí, también pueden ser destruidos, lo que añade riesgo a su uso y evita que se conviertan en una solución dominante.
Por su parte, los edificios permiten a los gusanos entrar en su interior, ofreciendo cobertura frente a ataques externos. Esto añade una dimensión defensiva inédita en la saga, obligando a pensar tanto en el ataque como en la supervivencia a largo plazo.
Armas: el caos sigue intacto
Si algo define a Worms, es su arsenal, y W.M.D no decepciona. Vuelven clásicos como la bazuca, la granada santa, la oveja explosiva o el ataque aéreo, todos con animaciones y efectos impecables.
Además, el juego introduce armas artesanales, que se fabrican durante la partida y ofrecen efectos especiales o combinaciones inesperadas. Este sistema añade un componente de improvisación que encaja perfectamente con el espíritu caótico de la saga.
El equilibrio entre armas está muy bien medido. Aunque algunas siguen siendo devastadoras, ninguna rompe el juego de forma injusta, especialmente en partidas competitivas.
Modos de juego: diversión para todos los gustos
Worms W.M.D ofrece una amplia variedad de modos. El modo campaña propone misiones con objetivos concretos que funcionan como un excelente tutorial avanzado, introduciendo mecánicas poco a poco y obligando al jugador a pensar de forma creativa.
El modo multijugador, tanto local como online, es el verdadero corazón del juego. Las partidas con amigos siguen siendo el mayor atractivo, con opciones de personalización muy amplias: reglas, tiempo por turno, armas disponibles, número de gusanos y mucho más.
También hay desafíos y modos adicionales que alargan la vida útil del juego, aunque es evidente que W.M.D brilla especialmente cuando hay otros jugadores humanos de por medio.
Diseño visual: 2D clásico con personalidad renovada
Visualmente, Worms W.M.D apuesta por un estilo 2D dibujado a mano, colorido y expresivo. Los escenarios son variados, llenos de detalles y con una destrucción muy satisfactoria que refuerza el impacto de cada ataque.
Las animaciones de los gusanos siguen siendo uno de los grandes encantos del juego. Sus gestos exagerados, reacciones cómicas y muertes absurdas aportan personalidad y humor incluso en las situaciones más tensas.
El diseño artístico logra algo complicado: sentirse clásico y moderno al mismo tiempo, respetando la identidad histórica de la saga.
Sonido y humor: identidad intacta
El humor sigue siendo una pieza clave de Worms W.M.D. Las voces, los efectos de sonido y los comentarios absurdos de los gusanos refuerzan el tono desenfadado del juego. Explosiones exageradas, gritos ridículos y silencios incómodos forman parte de la experiencia.
La música cumple un papel secundario, acompañando sin distraer, mientras que los efectos sonoros tienen el protagonismo absoluto durante las partidas.
Dificultad y curva de aprendizaje
Aunque Worms W.M.D es fácil de aprender, dominarlo lleva tiempo. La combinación de físicas, viento, posicionamiento y nuevas mecánicas hace que cada partida sea una lección constante.
La curva de aprendizaje está muy bien equilibrada. Los nuevos jugadores pueden disfrutar rápidamente, mientras que los veteranos encontrarán profundidad suficiente para competir durante cientos de horas.
Conclusión: el Worms que los fans estaban esperando
Worms W.M.D es, sin duda, uno de los mejores juegos de la saga. Recupera el espíritu clásico del 2D, introduce novedades inteligentes y mantiene intacto el humor que hizo grande a la franquicia.
Es un juego ideal para partidas locales con amigos, sesiones online competitivas o simplemente para disfrutar de su campaña. No reinventa la fórmula, pero la perfecciona con respeto y acierto.
Si alguna vez has disfrutado viendo a un gusano caer al agua tras un disparo mal calculado, Worms W.M.D es una compra obligada.
