IDC Games · 2026-01-26
Nine Sols
En un género tan explotado como el metroidvania, destacar no es sencillo. Sin embargo, Nine Sols , desarrollado p
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En un género tan explotado como el metroidvania, destacar no es sencillo. Sin embargo, Nine Sols, desarrollado por RedCandleGames (Detention, Devotion), consigue hacerlo con una identidad muy marcada. No estamos ante otro clon más de Hollow Knight, sino ante una experiencia que bebe del combate técnico tipo Sekiro, lo mezcla con una estructura metroidvania clásica y lo envuelve en una estética y narrativa profundamente inspiradas en el taoísmo, la ciencia ficción y la mitología oriental.
Nine Sols no busca ser complaciente. Es un juego exigente, serio en su tono y obsesionado con la precisión. Desde el primer combate deja claro que aquí no se gana machacando botones: se gana leyendo al enemigo, dominando el parry y entendiendo el ritmo del combate. Una propuesta valiente que apuesta por la maestría del jugador como eje central.
Jugabilidad: el parry como religión
El corazón de Nine Sols es su sistema de combate basado en parries. Aunque el juego ofrece ataques normales, habilidades especiales y movimientos de evasión, la clave absoluta está en bloquear en el momento exacto. Ejecutar un parry perfecto no solo evita daño, sino que rompe la postura del enemigo, abriendo ventanas claras para contraatacar.
Este enfoque convierte cada enfrentamiento en un duelo tenso y calculado. Los enemigos tienen patrones bien definidos, pero agresivos, obligándote a mantener la concentración constante. Aquí no hay margen para la improvisación desordenada: cada combate es una danza letal donde el timing lo es todo.
A medida que avanzas, el juego introduce variaciones cada vez más complejas: enemigos que combinan ataques físicos y energéticos, jefes con múltiples fases y patrones engañosos, y situaciones que ponen a prueba tanto tus reflejos como tu capacidad de adaptación. El resultado es un combate profundamente satisfactorio cuando lo dominas, pero también muy castigador si cometes errores.
Diseño metroidvania: exploración medida y verticalidad
En lo estructural, Nine Sols sigue los pilares clásicos del metroidvania: un gran mapa interconectado, rutas que se desbloquean al obtener nuevas habilidades y una progresión no lineal que invita a explorar y volver sobre tus pasos.
El diseño de niveles es inteligente y muy bien equilibrado. Cada zona introduce nuevas amenazas, desafíos de plataformas y secretos que recompensan la exploración. No se trata de un mapa excesivamente grande, pero sí muy bien aprovechado, con atajos bien colocados y una sensación constante de coherencia espacial.
La verticalidad juega un papel importante, especialmente en secciones que combinan plataformas precisas con combate. Saltar, deslizarse y encadenar movimientos se siente fluido, aunque siempre bajo la sombra de la exigencia: un error puede devolverte al último punto de control rápidamente.
Progresión y habilidades: crecimiento a través del dominio
Nine Sols apuesta por una progresión que no se basa únicamente en números, sino en mejorar como jugador. Aun así, existen sistemas de mejora que amplían tus capacidades: nuevas técnicas, mejoras pasivas y habilidades activas que modifican el estilo de combate.
Estas mejoras no rompen el equilibrio del juego, sino que lo enriquecen. Ninguna habilidad sustituye al parry; todas giran en torno a potenciarlo o complementarlo. Esto refuerza la identidad del título y evita que se convierta en un hack and slash sin alma.
El sistema de checkpoints y curación está pensado para mantener la tensión. Curarte no es inmediato ni gratuito, y muchas veces deberás decidir si avanzar un poco más o volver a un punto seguro. Esa toma de decisiones constante forma parte del ADN del juego.
Narrativa: venganza, dioses caídos y ciencia ficción
Uno de los aspectos más interesantes de Nine Sols es su narrativa. Ambientado en un mundo de fantasía científica con fuertes influencias taoístas, el juego nos pone en la piel de Yi, un guerrero que regresa para enfrentarse a los Nueve Soles, gobernantes divinos de una civilización avanzada y corrupta.
La historia aborda temas como la inmortalidad, el sacrificio, la culpa y la rebelión contra figuras divinizadas. No se presenta de forma explícita o constante, sino a través de diálogos, escenas clave y narrativa ambiental, lo que exige atención por parte del jugador.
El tono es serio, melancólico y, en ocasiones, brutal. No hay humor ligero ni alivio constante. Todo está impregnado de una sensación de decadencia y conflicto inevitable, lo que encaja perfectamente con la dificultad y el estilo del combate.
Dirección artística: tradición oriental con estética futurista
Visualmente, Nine Sols es espectacular. Su estilo artístico combina arte tradicional oriental, trazos de tinta y motivos taoístas con escenarios futuristas y tecnología avanzada. El contraste funciona de maravilla y crea una identidad visual única dentro del género.
Los personajes están diseñados con mucho carácter, especialmente los jefes, que transmiten poder, amenaza y simbolismo. Las animaciones son fluidas y precisas, algo fundamental en un juego donde el timing es clave.
Los escenarios varían entre templos antiguos, instalaciones tecnológicas y paisajes decadentes, manteniendo siempre una coherencia estética que refuerza la inmersión.
Sonido y música: tensión y solemnidad
El apartado sonoro acompaña perfectamente la experiencia. La banda sonora es contenida, atmosférica y solemne, reforzando los momentos de exploración y elevándose durante los combates importantes.
Los efectos de sonido son especialmente importantes en el combate. Cada ataque, bloqueo y parry tiene un feedback claro, permitiendo al jugador reaccionar con precisión. El sonido se convierte en una herramienta más para sobrevivir.
Dificultad: exigente pero justa
Nine Sols no es un juego fácil, y no pretende serlo. Su dificultad puede recordar a títulos como Sekiro o Hollow Knight en sus momentos más duros, pero siempre se siente justa. Cada muerte suele ser consecuencia de un error claro, no de una injusticia del diseño.
La curva de aprendizaje es pronunciada, pero gratificante. A medida que mejoras tu dominio del parry, el juego se transforma: lo que antes parecía imposible empieza a sentirse controlable. Esa sensación de progreso real es uno de sus mayores logros.
Conclusión: un metroidvania para quienes buscan maestría
Nine Sols es una de las propuestas más sólidas y personales dentro del metroidvania moderno. No busca agradar a todo el mundo, pero quienes conecten con su enfoque técnico, su combate basado en parries y su narrativa oscura encontrarán una experiencia memorable.
Es un juego que exige respeto, paciencia y atención, pero que recompensa con combates intensos, una estética única y una historia cargada de simbolismo. Un título imprescindible para quienes buscan algo más profundo y desafiante dentro del género.
